sábado, 5 de marzo de 2011

¿Porqué no le dieron el Premio Nobel a Jorge Luis Borges?





María Kodama explicó la causa por la cual el más grande escritor argentino del siglo XX no tuvo el máximo galardón. Su apoyo a Videla y Pinochet habría sido clave. “Él nunca traicionó su forma de ser, aunque eso le valiera perder el Nobel", La viuda del escritor Jorge Luis Borges, María Kodama, aseguró que él "nunca traicionó su forma de ser, aunque eso le valiera perder el Nobel", tras participar de la inauguración en la localidad española de Tomares del ciclo "Borges, en torno a un maestro".

Acerca de las posibles simpatías que manifestó su marido hacia los regímenes dictatoriales de Jorge Rafael Videla y Augusto Pinochet apostilló: “Se debieron a un momento determinado de la historia, porque Borges nunca dejó de decir lo que sentía por miedo a las consecuencias, pero luego terminó arrepintiéndose y así lo expresa en sus diarios".

Kodama aseguró que "Borges nunca traicionó su forma de ser, aunque eso le valiera perder el Nobel", un premio para el que fue propuesto en muchas ocasiones y que nunca consiguió, aunque -dijo- "no sintió herido por este motivo, porque no era un hombre competitivo".

"No ganar el Nobel fue el precio que pagó por la libertad", consideró la escritora y recordó lo que Borges dijo en una ocasión a uno de sus lectores: "Si me lo dan este año seré uno más en la larga lista, pero, si no, me convierto en un mito escandinavo, en ese hombre que siempre se presentaba y no se lo daban y prefiero ser el mito". 

Sin embargo, lo que sí resaltó su segunda esposa es que su marido nunca recibió un premio internacional en solitario, de hecho, el Cervantes lo compartió con Gerardo Diego en 1979 y diez años antes el Formentor, con Samuel Becket.



Lo más probable es que entre las causas del desaire de la Academia Sueca haya habido una combinación de factores políticos, personales y hasta literarios.
Según fuentes consultadas por La Nación , dos hechos parecen haber marginado a Borges de la más alta distinción literaria. El primero se remonta a 1976. El escritor fue invitado a Chile de Pinochet, por entonces el dictador que más rechazo provocaba en la intelectualidad de Europa y América latina.
Allí, el 21 de septiembre -el mismo día en que asesinaron al ex canciller chileno Orlando Letelier en Washington-, Borges recibió de manos de Pinochet el doctorado honoris causa en la Universidad de Chile y pronunció un discurso cuestionado, del que años después se arrepintió públicamente.
Pero Artur Lundkvist (1906-1991), miembro de la Academia Sueca, la entidad que otorga el premio, escritor prolífico, de izquierda y muy admirado en su patria, era el académico sueco que más sabía de literatura latinoamericana. Fue él quien introdujo y tradujo a Borges en su país. se cuenta que en 1980 fue a visitarlo a su casa en Estocolmo, para pedirle que colaborara en la revista chilena Araucaria.
Lundkvist accedió. Comenzaron a hablar de las letras sudamericanas y de pronto escuchó una revelación. "Me dijo: la Academia Sueca nunca le dará el Nobel a Borges . Le pregunté por qué. Mencionó el encuentro con Pinochet, los elogios al dictador. Y agregó: la sociedad sueca no puede premiar a alguien con esos antecedentes. Semejante confesión me extraño mucho. Supuestamente, un miembro de la Academia no puede expresarse en esos términos", recapitula el chileno.

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